domingo, 13 de febrero de 2011

Fiesta para una mujer sola

Fiesta para una mujer sola, de Ángel Vázquez, es una novela que no puede pasarse por alto. ¿La razón? Al menos, dos. Primero, por méritos puramente literarios, su hábil estructura, su riqueza expresiva, sus diálogos, su capacidad para conseguir que el lector se sienta inmerso en los ambientes y en los estados de ánimo de los personajes. Y segundo, porque fue mal vista por la censura cuando se publicó en 1964, y si no prohibida, al menos obstaculizada en un intento por desterrarla al olvido. Había algunos a quienes su canto a la libertad resultaba incómodo.
Por las noches, ya en la cama con él, pensaba en los hombres que había visto por la calle, en aquellos que temperalmente encajaban. Eso era todo. No lo había engañado nunca. Ni siquiera le había pasado por la imaginación que aquello podía resultar fácil. Tenía prejuicios. Y miedo. Miedo a una sociedad a la que en verdad le hubiera importado su conducta un comino. Pero desde niña le inculcaron el orgullo y la satisfacción del buen comportamiento. Y se lo habían premiado siempre. Sabía que «hacer algo que no estaba bien» iría, tarde o temprano, seguido de un castigo. En el fondo de todo aquello vagaba la sombra autoritaria de la madre.

Paula está casada con Derrik, un inglés acomodado, pero únicamente por conveniencia social. A los cincuenta años, la monotonía la rodea en su presente, su pasado y su futuro. Sólo sobrevive organizando fiestas para invitados tan contenidos como ella misma.

Damián desea ver mundo y acepta un traslado laboral desde Madrid, donde vive con sus dos tías solteras. Mucho más joven que Paula, él desea sin embargo la soledad, algo difícil de conseguir cuando se es un hombre atractivo, un polo que atrae con fuerza a los demás a su alrededor.

El encuentro de ambos tiene lugar en Tánger. Javier, quien ya de adolescente había presentido que no era como los demás. Julieta Grisson, risueña dama anacrónica. Santi, el diplomático. Nadia e Irene, las amigas de Paula... Todos acompañarán a los protagonistas en un juego marcado por fronteras que saben que no deberían cruzar.

Y no digo más. Sólo que hay que hacerle justicia al autor, que en su momento llegó a ganar el premio Planeta. Leer este libro es un buen comienzo.
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4 comentarios:

Winnie0 dijo...

Tomo muy buena nota. Gracias..parece que claro que vale la pena...bss y buenas noches

Alfonso. dijo...

Te agradecemos la sugerencia. Veremos. Un abrazo.

luis dijo...

Gracias una vez más por tu recomendaciones.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Es muy atractivo su comentario de esta novela, acabo de adquirirla y he leido el prólogo de Sonia García Soubriet. También recomiendo de este mismo autor, "La vida perra de Juanita Narboni" y la película que de la novela hizo Fátima Benlyazid, así como la que fue premio Planeta en 1962, "Se enciende y se apaga una luz", aparte de unos pocos cuentos, no tenemos nada mas de Angel Vázquez Molina.