sábado, 29 de mayo de 2010

El primer paso.


No ha dicho nada, no.
Pero lo ves en su mirada,
lo escuchas en su silencio.

Estás fuera del plan
(¿pero qué plan?,
¿hay acaso un plan?).

Quisieras susurrar
"siento haberte molestado",
y no te queda aliento.

Sonríes débilmente,
intentas seguir caminando.
¿Qué otra cosa podrías hacer?

Frente a ti, llamándote,
aguarda el desierto.
Das el primer paso...

sábado, 22 de mayo de 2010

El diario de Géza Csáth.

No sé si ponerme como meta para este año unos logros similares a los que tenía Géza Csáth a lo largo de 1912. Temblad...

1) Coitos alrededor de 360-380.
2) Ingresos: 7.390 coronas.
3) La edición de mi libro Schmidt, el panadero de pan de especias.
4) La publicación de la edición alemana de Puccini.
5) La publicación de Pean.
6) Conseguir el puesto en Stubnyafürdő.
7) Conseguir 10 mujeres diferentes.
8) Entre ellas dos vírgenes.
9) La publicación de mi libro Enfermedades mentales p.m.c.
10) El drama Los Horváth.
11) Tener éxito en Stubnya.
12) Viaje a Viena con la señora O.


Este señor era primo de mi admirado Dezső Kosztolányi, lo que ya debería significar genes familiares de escritor de primera. Además componía música, tocaba el piano y el violín, pintaba, era médico, psiquiatra... En el prólogo al Diario de Géza Csáth, título bajo el que se han publicado sus fragmentadas memorias, se señala que fue un autor prohibido en Hungría durante la época comunista, debido a su catalogación como "burgués decadente". Sólo el fragmento citado vendría a dar la razón a los férreos inquisidores.

En realidad, más que decadente, lo que ocurrió es que se le fue la azotea. El libro, que originalmente no estaba pensado para salir a la luz, es una descripción en primera persona de ese proceso. Comienza cuando se instala en la consulta del balneario de Stubnya, donde, si hemos de confiar en su veracidad, cualquier paciente, enfermera, camarera, visitante, madre, hija, sobrina, soltera, casada, viuda, era incapaz de resistirse a su pasión. Aparte de su prometida oficial y futura esposa, claro está.

Página a página, sigue relatando la gran juerga de su vida (con muchos pelos y muchas señales, sobre todo de lo primero; almas lánguidas y con tapujos, que se abstengan de esta lectura y echen a cambio un vistazo a sus Cuentos que acaban mal, por ejemplo). Y no tarda mucho en hacerse visible la coprotagonista de esa existencia: la morfina. Sin problemas para conseguir la droga, dada su profesión, Csáth se convierte así en un yonqui antes de que se hubiese inventado la palabra. Cada vez más dosis, cada vez placeres más desaforados... Al final, paranoico perdido, mata a su mujer y se suicida.

Pensándolo bien, me quedo como estoy.

martes, 18 de mayo de 2010

Por un par de letras de diferencia...

Con los párpados aún entrecerrados, me encamino de buena mañana a la máquina dispensadora de cafeína. Mis gestos son automáticos: inserto el dinero, reduzco la cantidad de azúcar y selecciono la modalidad. Al cabo de unos segundos suena un pitido, extraigo el vaso de plástico y me dispongo a dar la vuelta. En ese momento, cierto detalle me llama subconscientemente la atención.

Al lado de la máquina hay una puerta con dos claraboyas o ventanucos. Sobre ellos, sendos carteles explican cuál es su uso. Con alguna dificultad, dada la especie de bruma matutina en que se mueven mis facultades cognitivas, leo el de más arriba: "Residuos inor... inor... inorgásmicos". Mmmm, no sé lo que será, pero no me interesa. A ver, el de abajo: "Residuos orgásmicos".

Hombre, esto suena diferente. Ya que estamos aquí... Sigo sosteniendo el humeante vaso, pero su contenido pasa en mi escala de intereses inmediatos a un segundo plano. La dificultad va a ser introducirme por el estrecho hueco. Uf, no quepo, no; ya he metido un pie, pero por más que lo intento, la pierna no entra. Si empiezo por la cabeza... Nggggg... Nada. ¿Tendrá truco? ¿Necesitaré comerme una galleta mágica, como Alicia?


Frustrado, abro un poco más los ojos, lo justo para darme cuenta de un tercer rótulo entre los agujeros, que reza así: "Para objetos de gran tamaño, abra la puerta". La importancia de seguir las instrucciones. Lo de los tamaños depende siempre del marco de referencia, pero supongo que en este caso se aplicará a mi entera persona. Dispongámonos pues al goce...

Pero... si esto es un armario con cubos de basura. ¿Qué clase de maligno encantamiento ha tenido lugar? Ya totalmente despierto, vuelvo a fijarme en todo lo leído hasta entonces. Ah, no se trata de residuos orgásmicos, sino orgánicos. Qué fallo más tonto, con lo bien que podría haber empezado el día. Por un par de letras de diferencia... En fin, miro otra vez con deseo el café, que está diciendo bébeme...

sábado, 15 de mayo de 2010

La chica de los libros.

–No te habré despertado, ¿verdad?

Viernes por la tarde, me he quedado frito en el sofá. El sueño acumulado por los malos hábitos durante la semana, que me pasa finalmente factura. Apenas tengo la sensación de haber parpadeado, pero al sentarme echaban una del Oeste por la tele, y al abrir los ojos de nuevo hay unos tipos con faldellín a la moda peloponésica. Además, está sonando el timbre de la puerta; con cierta desorientación de lugar y tiempo, allí me dirijo.

En el umbral se encuentra plantada (muy bien plantada, todo hay que decirlo) una pizpireta señorita. Nada más abrir, tras echarme un vistazo, me pregunta lo indicado al principio. Vaya pinta debo de tener... Sin embargo, lo niego rotundamente y tomo nota de que me ha tuteado, buena señal. ¿Quién será? ¿Una vecina nueva? ¿Necesita azúcar, aceite, sal, algo de Eric Clapton para inaugurar con estilo el apartamento? Pídeme, pídeme, yo soy tu hombre.


–Venía a dejarte esta revista. ¿Conoces el Círculo de Lectores?

Je, tendría que explicarle que mis padres ya les compraban libros desde antes de nacer yo, pero tampoco es cuestión de revelar tales intimidades al poco de conocernos. Quizá en una segunda cita... Le contesto con amabilidad que no necesitaré su revista y ella hace a continuación algo que me desconcierta: mira más allá de mi hombro y empieza a arreglarse ostensiblemente el peinado, ahuecando por aquí, alisando por allá, reubicando algún travieso mechón de la negra cabellera que había escapado de su lugar.

De acuerdo con mis lecturas, sé que existen al menos dos posibilidades de interpretación de un gesto así:

a) La kantiana: justo detrás de mí hay un espejo. Dado que mi inesperada visitante nunca lo había visto anteriormente, ¿podría decirse que tiene conciencia de su naturaleza intrínseca, servir para el acicalado, a través de un juicio sintético a priori? ¿O estoy metiendo la pata? Yo, es que a Kant le entiendo muy malamente, la verdad.

b) La sicalíptica: si una damisela se toca repetidamente el pelo en presencia de un ejemplar del sexo complementario, es que desea llamar su atención por considerarle físicamente apto para perpetuar la especie. Lo leí una vez en el Cosmopolitan. Es una filosofía mucho más clara, sí, sí, por ahí vamos bien.

-Bueno, pues voy a seguir, porque llevo una tarde fatal. Adiós.

Kant 1 - Cosmopolitan 0. En fin, siempre me quedará Eric Clapton...

miércoles, 12 de mayo de 2010

Mi hermanita y Luna.

–Hermanito mayor, hermanito mayor...
–Dime, hermanita pequeña.
–¿Te apuntas conmigo a estudiar chino?
–¿¡!?
–¿Esa cara es que sí?
–Pero vamos a ver, pequeña saltamontes...
–Di que sí, porfa, porfa, di que sí.
–Tienes que buscar algo más fácil.
–Bueno, entonces... Hermanito mayor, hermanito mayor...
–Dime, hermanita pequeña.
–¿Te apuntas conmigo a Pilates?
–¿Quién? ¿Poncio Pilates?
–No, tonto. Ya verás qué bien te viene.
–Deja que me lo piense.
–Jo. Hermanito mayor, hermanito mayor...
–Dime, hermanita pequeña.
–¡Feliz cumpleaños!
–Muchas gracias, qué detalle acordarte.
–Aquí tienes tu regalito.
–A ver, a ver...
Miauuuuu.
–¿¿¿¿¡!????
–¿A que te gusta? Es de cariñosa... Tienes que ponerle nombre. Y darle el biberón. Y jugar con ella. Y...
–De acuerdo, de acuerdo. Se va a llamar Luna, pero ¿qué te parece si la dejamos un tiempo contigo? ¿Tú qué dices, quieres quedarte de vacaciones con la hermanita pequeña, cuchi, cuchi, cuchi?
Miauuuuu.
–Tenía que haberme apuntado a chino...

miércoles, 5 de mayo de 2010

¿Y si...?

¿Y si estuvieras más allá de las palabras
e intentara imaginar una nueva?

Alba, atardecer, crepúsculo,
estrella, espacio,
hierba, bosque, vereda,
latido, escalofrío,
pupila, cristal, reflejo,
contraluz, claridad,
agua, manantial, océano,
anhelo, esperanza,
aire, alas, vértigo,
ridículo, gozo,
piel, misterio, caricia,
azar, otredad...

¿Y si estuvieras más allá de las palabras
y también más allá del silencio?

domingo, 2 de mayo de 2010

"¿Qué has hecho estos años?"

Cena de antiguos alumnos del cole. Conversaciones animadas según va llegando la gente, con corros que se forman y disuelven. Muchos andan de aquí para allá desgranando sus historias personales, los pequeños o grandes éxitos de los que se sienten orgullosos.

–Y tú, ¿qué has hecho estos años?


¿Qué he hecho? ¿Cómo vivo? ¿Por qué? ¿Soy importante para alguien? ¿Es esto lo que esperaba? ¿Lo que los demás esperaban de mí? ¿Qué me sobra? ¿Qué echo de menos? ¿Quisiera que todo siguiera igual? ¿Preferiría volver a empezar? ¿Podré hacerlo mejor a partir de ahora?

–Por ahí, buscando el camino...