miércoles, 27 de octubre de 2010

El gato al que le gustaba la lluvia

Nuestro libro de hoy comienza cuando Lukas cumple seis años. Sus padres, Axel y Beatrice, le regalan a Noche, y él se compromete a cuidarlo responsablemente. Su hermano mayor, El Torbellino, no piensa ayudarle. Al contrario, para hacerle rabiar preferiría que echaran al intruso de casa. Y un día, al despertar, ha desaparecido.
Cuando llegó al suelo se dio cuenta de que estaba lloviznando muy suavemente. Pero no se estaba mojando y la lluvia era cálida como si estuviera debajo de una ducha caliente.

Estoy en el País de la lluvia, pensó. Cuando Noche ha comprendido que nunca podría encontrarlo, ha venido él, con el país, a verme en un sueño.

Se oyó el maullido otra vez, ahora más lejos. Lukas lo siguió en silencio y procuró no pisar las hojas secas. Escuchaba la lluvia caliente y le pareció que sonaba como distintas melodías. Las gotas que caían tocaban para él, y era casi tan bonito como cuando su madre Beatrice se ponía a cantar sola.

Beatrice intenta tranquilizar a Lukas: no puede haber ido lejos, porque está lloviendo y todo el mundo sabe que a los gatos no les gusta mojarse. Pero, ¿y si el suyo fuese especial? ¿Y si hubiera viajado al País de la Lluvia, dentro de una gota de agua gigante? Al menos, esa es la versión de Axel.

No, seguro que es un cuento, ha de recuperar a su mejor amigo como sea. Colocará carteles en todo el barrio, ofreciendo un millón de recompensa, aunque primero tenga que averiguar cómo se escribe esa palabra. Y si es necesario, se escapará aún más lejos, con su almohada y dos bocadillos metidos en la mochila del colegio, para seguir buscando.

El gato al que le gustaba la lluvia, de Henning Mankell. ¿Literatura infantil y juvenil? Bien, de acuerdo. ¿Infantiloide? En absoluto. Mankell sabe lo que se hace, tanto en sus famosos títulos policíacos como en sus demás registros. De hecho, puede dirigirse a todo el mundo que no tema leer con otros ojos. Al fin y al cabo, como nota Lukas, «los padres piensan más despacio que los niños, y a veces les cuesta entender cosas sencillas».
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6 comentarios:

Winnie0 dijo...

Tomo buenísima nota. Un beso

Lola Mariné dijo...

Es una bonita historia, y el titulo me encanta.
Si donde haya gatos...

Luis dijo...

Gracias amigo. Miraré a ver si en la biblioteca del barrio tienen el libro y si no lo compraré. Ya recomendaste otros cuentos, (una trilogía en la que la hermana de una niña pequeña muere al explotarle una bomba bajo los pies) y me encanto su lectura.
Seguiré tus pasos y ya hablaremos del libro recomendado en esta ocasión.
Saludos y gracias

un pirata dijo...

bonita historia!

Espérame en Siberia dijo...

Tomo nota del libro.

Un gran, gran abrazo for you :D

Erato dijo...

Anotado queda.Apendamos a simplificar las cosas.Besos