domingo, 6 de junio de 2010

Elogio apasionado de la sidra

Escanciar acaba agotando, la verdad: levantar la botella por encima de la cabeza, inclinarla, estirar el otro brazo, calcular el ángulo gravitacional de caída teniendo en cuenta el pulso, la fuerza del viento, la presión atmosférica, el movimiento de rotación del orbe... Lo necesario para que el dorado líquido choque contra el borde del vaso a un metro de distancia.

Mucho estrés.

Pero a cambio...

¡Que rica está la sidra!



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1 comentario:

Winnie0 dijo...

Me gusta la sidra y NUNCA he sabido escanciarla...Besos