sábado, 20 de marzo de 2010

La llamada

Sonó el teléfono y una voz dibujó en el aire mi nombre. Contesté afirmativamente. A continuación se presentó: era la prima de la chica con la que yo había salido el fin de semana en las fiestas del pueblo.

Perplejidad. ¿Qué? ¿Quién? ¿Dónde? ¿Cuándo? Mis intentos de aclarar las circunstancias, de entender si el verbo "salir" se refería a casto beso en la mejilla, a flirteo tanguero o si habíamos llegado a mayores, chocaron contra su indignación: ¿Cómo que no te acuerdas de mi prima? ¿Cómo que no sabes de lo que te estoy hablando? ¿Cómo puedes decir eso, después de lo que ella me ha contado? ¿Es que no significa nada para ti?

Argumentos tan contundentes que me hicieron dudar: ¿quizá me había desdoblado en sueños y mi otro yo se había ido de farra? ¿Había sufrido como consecuencia una cogorza monumental, incluyendo una laguna en el hilo de los acontecimientos? ¿Cómo podía estar ofendiendo así a la señorita al otro lado del hilo? Qué actitud tan poco receptiva, por favor...

Después de un rato de tira y afloja, llegamos a la conclusión de que probablemente haya muchísimas personas que se llamen igual por ahí, en diversos grados de sobriedad, y si incluimos realidades paralelas en un universo multidimensional, ya para qué contar. Y no todos estuvieron presentes en las susodichas fiestas, empezando por mi propio ser.

Fue entonces su turno para azorarse, pidiendo mil disculpas. No hay por qué, prima, si casi habíamos llegado a ser de la familia. Además, así voy entrenándome por si acaso alguna vez olvido un aniversario, una cita, una promesa de matrimonio o algo de relativa importancia por el estilo, y tengo que tragarme la correspondiente bronca a distancia.

Hay que ver, qué gran invento para ciertas cosas el de Alexander Graham Bell.



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9 comentarios:

La Dame Masquée dijo...

Uy, monsieur, menos mal que no era usted. Porque mire que cuando uno llega a ese punto en el que no recuerda haber estado en la fiesta del pueblo ni ninguna de sus consecuencias, malo malo, es momento de ir pensando en cortarse la coleta.

Buenas noches

Bisous

PABLO FRANKO dijo...

En otros tiempos se hubieran apersonado a su puerta los padrinos y lo hubiese citado a un duelo y quizás hubiese sido tarde hasta que ud hubiese aclarado el malentendido. Grande Graham!
Un abrazo

Lola Mariné dijo...

Pues menos mal que fue por telefono, porque si te pillan por ahí en vivo y en directo igual nos lo cuentas con un ojo morado.
Feliz domingo.

Luis dijo...

Me alegro de que el malentendido se solventase con bien para ti. Anda que si te descuidas...
Un saludo

Erato dijo...

Suertudo tú. Saliste airoso.Cuidadín con los despistes por si acaso. Jaja.Un abrazo.

alex dijo...

jajajaj, que situación más cómica. jejejej, ya imagino tu cara de perplejidad jejejeje

Al menos se disculpó luego.

Un beso cielo

Lua dijo...

Me encantó lo del flirteo tanguero... epa...

Espérame en Siberia dijo...

¡Blog del día! ¡Muchas gracias, amorcito! Qué honor es para mí algo así.

Y qué pesadilla tener que dar explicaciones, ¡y por teléfono!

Miles de besos.

´´Saray´´ dijo...

Jejeje me ha hecho mucha gracia esta historia :)