martes, 2 de marzo de 2010

La bruja de abril

Un comentario sobre La bruja de abril, de Majgull Axelsson.
Bruja de abril, dicen los benandanti. Eres casi como nosotros, pero no uno de nosotros. Yo dejo a mis aves de mal agüero –una gaviota o una urraca, un cuervo o una corneja– abrir las alas y hacerme una irónica reverencia. Lo sé. Soy casi como ellas, pero sé que no soy una de ellas.

Algunas de ellas me envidian. Tengo más facultades y sé moverme por superficies más extensas. Los benandanti siempre tienen un cuerpo que funciona, sus vidas son vidas normales en el mundo de la normalidad, y la mayor parte de ellos sólo abandonan sus cuerpos en ocasiones solemnes, cuatro veces al año. Algunos de ellos ni siquiera saben lo que son. Cuando cambian las estaciones y ellos se levantan por la mañana después de haberse pasado la noche vagando en la Procesión de los Muertos, apenas conservan pálidos recuerdos de rostros cadavéricos y sombras grises. Se convencen a sí mismos de que han soñado.

La bruja de abril es otra cosa. Ella sabe lo que es. Y cuando ha llegado a familiarizarse con sus facultades, sabe ver a través del tiempo que se cierne por el espacio, sabe esconderse en gotas de agua y en insectos tan livianos que llega incluso a tomar posesión de seres humanos. Pero no tiene vida propia. Su cuerpo es siempre tenue, incompleto, inmóvil.

Desirée, la protagonista y narradora, fue abandonada de pequeña debido a una lesión cerebral que ha ido empeorando con el tiempo. Ya sólo puede comunicarse soplando por un tubo conectado a un ordenador.

La única persona que se interesa por ella es el doctor Hubertsson, que casualmente había conocido a su madre. Esta, que nunca quiso saber nada de su hija, acogió sin embargo a otras tres niñas hasta que una enfermedad la postró en una cama de hospital y obligó a que fueran devueltas a sus familias biológicas o reubicadas en otras nuevas.

Gracias a la información que le suministra el doctor, Desirée se determina a averiguar cuál de aquellas niñas, ahora ya mujeres, está disfrutando de la que hubiera debido ser "su vida". Ayuda a su propósito un don único: la capacidad de liberar su espíritu y abandonar ese cuerpo que no funciona, introduciéndose en otros, viéndolo todo a través de ojos ajenos. El destino de todos tendrá inexorablemente que cruzarse.

Relato complejo, intenso, absorbente. Plenamente recomendable.
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3 comentarios:

Winnie0 dijo...

Tomo muy buena nota de la recomendación. Gracias y besos

La Dame Masquée dijo...

Esta seguro de que es recomendable? Que se yo, a mi lo de andar abandonando cuerpos que no funcionan e introduciendose en otros no se crea usted que me vuelve loca. Ya me imagino que estara muy bien contado, y por supuesto confio en su buen criterio, pero...

Feliz dia, monsieur

Bisous

Carla dijo...

Se acepta como siempre la recomendación.
Muy buen artículo!