Nosferatu.
Variante de nuestro amigo el conde de largos colmillos, utilizada por Friedrich Wilhelm Murnau para no tener que pagar derechos de autor en la película homónima, que rodó en 1922.
Ñuberu.
Jo, resulta imposible encontrar una palabra que empiece por esta letra, y además tenga relación directa con el tema. El
ñuberu es una figura mitológica asturiana, que controla las tormentas, la lluvia y el rayo. Afortunadamente, en este viaje me hizo buen tiempo, excepto un día algo pasado por agua en Brasov, por lo que el
ñuberu debió de quedarse en los Picos de Europa, en vez de acercarse a los Cárpatos.
Orquesta George Enescu.
Sobrenombre de la Filarmónica de Bucarest, en homenaje al compositor más famoso a este lado del Danubio (1881-1955), quien jugó un papel protagonista en la revitalización de la vida músical de su país. Sus Rapsodias rumanas, junto a las sinfonías y la ópera
Edipo, son obras muy apreciables. Especialmente, la difundida y animada
Rapsodia nº 1.
Peles.
Palacio real de verano, erigido a partir de 1873 en la localidad de Sinaia, rodeado de bosques y montañas. Mezcla varios estilos, pero aun así resulta arquitectónicamente agradable. La decoración interior es lujosa, si bien, al estar compuesta principalmente de madera, le da un tono de conjunto algo oscuro. Actualmente, es un museo que vale la pena visitar.
Queruscos.
Buf, esta letra también me ha costado mucho rato de darle al magín. Los queruscos fueron una tribu germánica que se pegó con los romanos. Su momento cumbre fue la batalla de los bosques de Teutoburgo, a principios de nuestra era, donde masacraron a tres legiones de Augusto. Con el tiempo, este pueblo se integró en la confederación de los sajones. A su vez, a la caída del imperio, los sajones se expandieron por la Europa continental e Inglaterra (donde se mezclaron con los anglos, dando lugar al término actual anglosajón). A Transilvania llegaron alrededor del siglo XIII, y conservaron su lengua y costumbres durante las siguientes centurias. Actualmente, la mayoría de esta comunidad ha abandonado Rumanía, de vuelta hacia la tierra de sus antepasados: donde esté el bolsillo, ochocientos años no son nada...
Rogers, Richard.
Prestigioso arquitecto que firmó la ampliación del aeropuerto de Madrid-Barajas, conocida como
Terminal 4. Tengo entendido que ganó algún premio de diseño. Desde el punto de vista del viajero, que suele ser más funcional que artístico, es el producto de la mala digestión de una cena de hongos alucinógenos con salsa de tabasco. Sube, baja, sube, aborda el trenecito, no es por aquí, da la vuelta… Pero si llevo más de cuarenta minutos andando desde que aterricé y aún no he llegado a la cinta de las maletas...
Sighisoara.
Ciudad medieval, de origen sajón. Chiquitina, amurallada y razonablemente bien conservada. La torre del reloj es su centro de referencia, y desde lo alto se disfruta de excelentes vistas. Compré allí un par de grabados, que en cuanto los enmarque van a quedar estupendos colgados en el pasillo. En la casa donde nació Vlad el Empalador, hoy se ubica un restaurante para turistas.
Trajano.
Emperador romano, bajo cuyo mando se conquistó la Dacia, tal como se describe en los altorrelieves de la columna homónima. Según la tradición, este reino de la antigüedad era famoso por el oro, el buen vino y la belleza de sus mujeres. Después de unas campañas poco afortunadas de su antecesor Domiciano, Trajano, atraído principalmente por la primera de las tres razones, dijo que ya estaba bien de tanto cachondeo. Le costó unos seis añitos de sudor, pero al final venció a su contrincante, el rey Decébalo, y convirtió al territorio en provincia del imperio
Ursus.
La cerveza más típica. Significa "oso". Muy suave y algo amarga, mejor para las épocas de calor. Se ofrece sólo en botellas de medio litro, supongo, porque no vi ni caté otras.
Vlad "el Empalador".
Príncipe de Valaquia, inspirador del personaje de Drácula. De acuerdo con el sobrenombre, su trato social con quienes no le caían bien, era más que discutible. Sin embargo, hoy no está mal considerado por sus paisanos, debido a su tenaz resistencia al avance turco. Según una leyenda que me contaron, en el brocal de un pozo había una copa de oro, para que los caminantes sedientos que pasaban por delante pudieran beber (agua). No había peligro de que nadie la robara, pues cualquier delito, real o ficticio, era castigado con la introducción del palitroque por salva sea la parte. Un día, una viejecita se llegó al pozo y descubrió que la copa había desaparecido. Entonces, se supo en la región que Vlad había dejado de ser el mandamás.
Weisz, Gizella.
Protagonista del relato
La sección, de
Adám Bodor, autor transilvano por quien alguna vez he manifestado mi admiración. Gizella no comprende muy bien el nuevo destino al que la envían sus superiores del partido, dirigir una extraña y remota sección, pero su férrea disciplina y amor al sistema, en cuyo seno está llamada a grandes metas, le impulsan a desempeñar las tareas encomendadas con el mayor entusiasmo. La única pega del librillo, una parábola sobre el seguidismo de lo absurdo, son sus escasas cincuenta y nueve páginas, que se recorren en un suspiro.
X.
Siglo en el que comenzó la conquista y asentamiento de colonos magiares en Transilvania. Por eso, la separación territorial ya mencionada en 1918
(ver letra D), fue traumática para Hungría. En pueblos y ciudades, pude observar que los carteles indicadores de direcciones, así como los nombres de los edificios notables, estaban escritos tanto en rumano como en húngaro. Por desgracia, aún existen tensiones políticas, por cuestiones nacionalistas, entre los dos países vecinos.
Yuntas de bueyes.
Granja tras granja junto a las carreteras, se veía pasar la vida rural: numerosos carros cargados de heno o de troncos, arados uncidos a los bueyes, laboreo con azada… Las mujeres usaban pañoletas en la cabeza y vestidos largos; los hombres, grandes bigotes, gorros cilíndricos de lana y algún que otro sombrero de ala ancha. Las casas eran mayoritariamente de madera, con tejados a dos aguas, bien cuidadas. El cuadro completo, pintoresco a más no poder.
Zamfir, Gheorghe.
Músico del país, considerado el máximo especialista en la flauta de Pan (esa con muchos tubitos, no es que se coma). Siempre había considerado a este instrumento con cierta displicencia, pero ya no. Comencé a valorarlo un poco en un restaurante típico, con espectáculo de coros y danzas. Como cuando los guiris van a un tablao flamenco, sólo que, en este caso, el guiri era yo. Salieron los artistas: dos violines, contrabajo, acordeón, flauta de Pan, clarinete y cimbalón. Me autosugestioné, para aislarme mentalmente por si acaso resultaba una serenata como alguna de las que tocan en el metro:
"no estás aquí, no estás aquí, estás en Waikiki, oooooommmmmm". Al cabo de cinco minutos, me encontraba encantado. ¡Qué virguerías! ¡Vaya virtuosos! Pues bien, el señor
Zamfir, además de numerosos discos dedicados al folclore, participa en la banda sonora de
Kill Bill, consiguiendo un sonido como "del oeste", que da idea de su versatilidad. Y habiendo llegado a la última letra de este largo abecedario, me despido cortésmente...