miércoles, 9 de diciembre de 2009

Yo estuve allí

Nynäshamn, territorio histórico de Södermanland, reino de Suecia. El sol casi se ha puesto. Ellos son cuatro veces más numerosos que nosotros y no conocen el miedo. Traen en su estandarte, en campo de oro, un grifo rampante de sable armado de gules. Estamos rodeados. Sin embargo, contra toda lógica, contra toda esperanza, aún resistimos.


Terrible y desigual batalla es la que se libra en esta Kräftskiva, "fiesta del cangrejo". Celebración típica que consiste en... comer cangrejos. De río, concretamente. Allí me encuentro, llevado por mi destino, en una mesa ocupada por una veintena larga de suecos de ambos sexos y apenas media docena de compatriotas. Las bandejas de crustáceos van circulando, a la par que disminuye el contenido de las botellas de aquavit. Ninguno de los dos bandos quiere ser el primero en doblar la rodilla y pedir clemencia. Los caparazones ya vacíos tiñen poco a poco de rojo el campo del honor.

Se dan ánimos entre sí para aumentar aún más su fuerza. Uno detrás de otro, los normandos se levantan, proponen un brindis y su hueste aplaude y grita estentóreamente ¡Hurra, hurra, hurra! tres veces, a la manera escandinava. A continuación inician un feroz y multitudinario canto coral como respuesta. Junto a cada vaso, en hojas impresas, figuran las letras de las canciones, que surgen de entre sus filas como nubes de saetas.

Por fin, entre mordisco y chupito, su alférez proclama desafiante: ¡Que canten los españoles, que canten, que salgan a la palestra si se atreven! ¡El vencedor quedará dueño del día! Idea que es ovacionada por los demás. Mis compañeros cruzan miradas, confusos, agotados, la sombra de la derrota planea con sus fatales alas sobre nosotros. Framåt, framåt! ¡Adelante!, nos exhortan los seguidores de Odín.

Y es en ese mismo instante cuando siento que unas palabras pugnan por salir de mi pecho. Es en ese preciso momento cuando me pongo en pie y me subo a la silla. Es en esa hora memorable cuando desvelo la cota de armas de mis ancestros, la misma que ya ondeara bajo el rey Ramiro, cuando los barbados vikingos arribaron en sus drakkar de cabeza de dragón...


Lleva nuestro emblema, sobre campo de azur, la Cruz de la Victoria de oro, guarnecida de piedras preciosas, con las letras alfa y omega pendientes de sus brazos. Y la leyenda, también de oro, Hoc signo tvetvr pivs. Hoc signo vincitvr inimicvs. Vencerás al enemigo… Vencerás...

Los ojos de todos brillan. Nacidos en cada esquina del hispánico mapa, nos convertimos sin necesidad de juramentos en hijos adoptivos de la misma tierra astur. Extiendo entonces los brazos desde la cumbre: No flaqueéis, muchachos, al unísono, con un solo corazón, y nos lanzamos.


Y la flor he de coger... Sostenemos tenorilmente la última nota. Al principio, asombrado silencio. De súbito, como una galerna incontenible, apoteosis. Los suecos braman de entusiasmo, las suecas insisten en tener descendencia nuestra, de forma inmediata. Queda sellada por tanto la alianza eterna, imperecedera, entre ambos pueblos. Cuando vuelvo la vista atrás, con la piel erizada, aún puedo vivir aquella jornada gloriosa. Yo estuve allí...
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7 comentarios:

Menda. dijo...

Sí, muy bonito y muy bien escrito todo, pero......¿estaban buenos los cangrejos? es que de río nunca los he probado...Con lo que me pirran los bichos de varias patas. Señor, señor......(Si llego a estar yo, canto BARRENNNNNNNNNNNNO Y FUEGOOOOOOOOOOO!, aunque también soy experta en cantar aquello de 'POR EL PUENTE ZURITAAAAA, SE TIRÓ SE TIRÓOOO, POR EL PUENTE ZURITAAAAAA, PERO NO SE MATÓ'.

Folclore popular, y tal.( Sí, ya he pedido cita para el psicólogo).

La Dame Masquée dijo...

Monsieur, su emblema es el mio!!! Yo tambien estuve alli!! Ah, que emocion!

Pero en cuanto a lo de comer cangrejos, he ahi una fiesta que me perdería, aunque parezca increible. Es que yo paso de los cangrejos, no es lo mio. Lo de Odin y las runas muy bien, y lo de Hoc signo tambien, pero los cangrejos y las sardinas ni hablar.Ah, y la sidra tampoco.

Feliz dia, monsieur

Bisous

Winnie0 dijo...

No sé quien está peor si tú o Menda..jaja AL tema...los cangrejos ¿buenos? es que está cercana la hora de la cena.
Bueno ahora en serio....no soy de Asturias, no tengo a nadie de Asturias...pero incolitamente ADORO esta TIERRA...Besos

Fermat dijo...

Muy bien Mannelig, dejando el pabellón bien alto por esas tierras boreales, que sepan cómo nos las gastamos por estas latitudes...

Luis dijo...

Casi nada, amigo Mannelig, casi nada. El poderío y la fe de los asturianos puestos sobre la mesa para dejar bien alto el pabellón. Como tiene que ser.
Que se enteren en todo el mundo de quien es cada cual.

PABLO FRANKO dijo...

Joder este primer mundo. Aquí en el sur por mucho menos que unos cangrejos y unos estandartes y muy lejos de los blasones, esta situación puede terminar en una descomunal batalla a golpes de puños que será filmada por un famoso Canal de noticias que será avisado al instante y llegará seguro antes que la ley. Yo estuve allí, pero supe huir a tiempo... Vaya con las diferencias valiente Mannelig!!!

Toronaga dijo...

Mejor que bueno.fe