viernes, 18 de diciembre de 2009

El muro

Imaginad que estáis invitados a la casa de campo de unos amigos. Vuestros anfitriones tienen que acercarse una tarde al pueblo y vosotros os quedáis disfrutando de la cabaña. Es un poco raro que a la mañana siguiente aún no hayan regresado, de manera que salís al camino por si acaso hubieran sufrido algún percance. Y de repente, ¡paf!, choque en toda la frente.
Lince comenzó de nuevo a quejarse y a pegarse a mis piernas. Aturdida, extendí la mano y toqué algo liso y frío: una resistencia lisa y fría donde sólo podía haber aire. Lo intenté otra vez con aprensión y de nuevo mi mano se posó sobre algo parecido al cristal de una ventana. Entonces oí unos latidos fuertes y me volví antes de comprender que se trataba de mi propio corazón que latía estrepitosamente en mis oídos. Mi corazón había sentido temor antes de que yo lo supiera.

La vía está expedita, ¿con qué habéis topado? Alargáis la mano y la posáis sobre una superficie invisible, una fuerza que os impide seguir adelante. Al tacto, vais siguiendo el contorno de la barrera hasta llegar a las proximidades de un caserío, desde donde distinguís a sus habitantes. Están paralizados, convertidos en piedra. Algo ha acabado con todo vestigio de vida al otro lado.

Así comienza El Muro, de Marlen Haushofer. A lo largo de sus páginas, la protagonista, cuyo nombre nunca sabemos, habrá de aprender a sobrevivir en el valle donde es la única representante de la especie humana. O quizá no...

Ordeñar, sembrar las patatas, segar la hierba para el invierno, aprovisionarse de leña, cazar a los animales cuya muerte no ponga en riesgo el equilibrio ecológico... Todo es nuevo para una persona de ciudad, con cuarenta años cumplidos y dos hijas ya adolescentes.

Y, sobre todo, algo de lo que nunca había sido consciente hasta entonces: una gran insatisfacción vital.

¿Mi opinión?

Una verdadera obra maestra.
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6 comentarios:

Menda. dijo...

Mi querido Mannelig, te diré 4 palabras:

ESTE, ME LO PILLO.

Y eso que acabo de encargar al Círculo (sí, al Círculo, porque hago mis pedidos destrangis y cuando llegan junto con algo de mis padres, no pueden negarse a pagarlo, jaaa!!) 'Sakamura, Corrales y los muertos rientes', de Pablo Tusset, que creo que me va a aportar buenos ratos.

Ya te contaré...

Winnie0 dijo...

Manneling a mi también me has convencido...Apuntado. Besos y feliz finde

Luis dijo...

Una vez más me reservo el libro en mi blibioteca de la casa encendida a la espera de terminar "La maestra de pieno" de Janice Y. K. Lee.
Ya te contaré algo.Un saludo

Lola Mariné dijo...

Tiene una pinta estupenda.
Me lo apunto.
Buen finde.

PABLO FRANKO dijo...

Que bien lo has contado, colega. Me encanto. Será el regalo de navidad para mi hija Luci, sin dudas que le gustan ese tipo de historia y luego lo iremos pasando de mano en mano seguramente. Me lo has vendido. Un abrazo

Saray dijo...

Tu reseña me ha dejado con muuuuchas ganas de leer este libro. Tu blog es un ´´peligro´´ con tantas cosas buenas que recomiendas :) y eso que lo acabo de encontrar.
¡Mejor no lo sigo leyendo! jeje es broma.