jueves, 29 de octubre de 2009

Trenes rigurosamente vigilados

Hoy nos visita Bohumil Hrabal, con su novela Trenes rigurosamente vigilados.
–Milos, mañana tenemos servicio nocturno, otra vez juntos... Por nuestra estación pasará un tren de carga compuesto por veintiocho vagones de munición, la llevan en vagones abiertos, pasará por nuestra estación a las dos de la mañana. Y entre nuestra estación y la siguiente no hay montes ni edificios... Todo ese tren podría volar y volar y el universo correría con los gastos...
–Estaría bien, señor factor, estaría bien, pero, ¿con qué?
–Nos llegará a tiempo todo lo necesario...
–¿Dónde está el tren?
–Mañana sale de Trebíc.
–Así que ahora vamos a ser nosotros los que vigilemos rigurosamente a un transporte militar, ¿verdad? –sonreí y el cobertizo se oscureció durante un momento.
Y es que la bandada de palomas polacas había pasado volando junto a la ventana.

El protagonista, Milos, se reincorpora al servicio ferroviario después de una temporada bajo observación psiquiátrica. Tiene novia, la revisora Mása, pero su primera experiencia íntima fue un desastre debido a que "se quedó mustio como un lirio", lo cual le condujo a un frustrado intento de suicidio.

No sufre el mismo problema su compañero de trabajo, el factor Hubicka, como demuestra en colaboración con la radiotelegrafista Zdenka, a quien estampa en el trasero los entintados sellos de la estación. El asunto trasciende, llega a altas instancias y, dado que se trata de sellos oficiales, el mismísimo director de los ferrocarriles del Estado crea una comisión para examinar el "cuerpo del delito", tomando las pertinentes fotografías.

Por su parte, el jefe del lugar, colombófilo empedernido que anda de aquí para allá cubierto de palomas, teme que los escándalos de su subordinado perjudiquen sus posibilidades de ascenso a inspector. También debe atender a cualquier maniobra en falso con las agujas que retrase en lo más mínimo la marcha de los trenes militares alemanes hacia el frente, ya que podría ser considerado como acto de sabotaje por los poco simpáticos SS que los escoltan.

Y finalmente entra en juego la Resistencia checa.

Tragicómica, con el ominoso escenario de las desgracias de la guerra planeando en todo momento sobre sus inolvidables personajes, pero con un humor no menos omnipresente, mi impresión es entusiasta: se trata de una obra extraordinaria. ¿Para qué decir más? Así que no olvidéis meter a Hrabal en vuestro equipaje.

Hasta pronto, ¡viajeros al tren!
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2 comentarios:

Luis dijo...

Recomiendas este libro con tanta pasión que no la cabe a uno duda alguna acerca de su extraordinaria historia de trenes y demás. Estaré atento y procuraré conseguirlo en la biblioteca.

nina dijo...

¡Qué manera de recomendar un libro!
¡Y qué ganas me diste de volver a viajar en tren!
Un abrazo.
Nina