martes, 8 de septiembre de 2009

Sin novedad en el frente

Hoy me gustaría hacer esta recomendación: Sin novedad en el frente, de Erich Maria Remarque.
Habrían debido ser para nosotros, jóvenes de dieciocho años, los mediadores, los guías que nos condujeran al mundo de la madurez, al mundo del trabajo, del deber, de la cultura y del progreso, hacia el porvenir. A veces nos burlábamos de ellos y les jugábamos alguna trastada, pero en el fondo teníamos fe en ellos. La noción de la autoridad que representaban, les otorgaba a nuestros ojos mucha más perspicacia y sentido común. Pero el primero de nosotros que murió, echó por los suelos esta convicción. Tuvimos que darnos cuenta de que nuestra edad era mucho más leal que la suya; no tenían por encima de nosotros más ventajas que la frase huera y la habilidad. El primer bombardeo nos reveló nuestro error, y al darnos cuenta de ello, se derrumbó, con él, el concepto del mundo que nos habían enseñado.

Se trata de una novela muy conocida, de manera que resumiré en seguida el argumento: un grupo de alumnos de bachillerato se alistan voluntarios en el ejército alemán, en el apogeo de la Primera Guerra Mundial.

Allí se unirán a obreros y campesinos veteranos, y en sus "aventuras" participarán de las barbaridades de la vida en las trincheras, comprobando a costa de su sangre que sus padres, maestros y gobernantes, cuando les inculcaron los valores por los que debían regirse, habían olvidado el más importante de todos: la humanidad.

Es esta una obra que sigue siendo necesaria, de fondo de biblioteca sí o sí. Porque es muy buena, sin necesidad de recurrir a moralinas para convencer de las virtudes de la paz (por supuesto, los nazis la prohibieron y quemaron, y Remarque tuvo que exiliarse). Así que aquí queda lo dicho. Otro día, más.
Share to Facebook Share to Twitter Email This Pin This Share on Google Plus Share on Tumblr
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

1 comentario:

ilitia dijo...

Me pasé por "Tres corcheas y unas letras". Parfait monsieur,me encanta con la fluidez que escribes. Termina por se un brebaje inigualable de sinceridad-pensamiento-cultura.

Saludos, una seguidora.