jueves, 2 de julio de 2009

Homo Faber

El protagonista de Homo Faber, de Max Frisch, viaja en un avión que se avería y ha de realizar un aterrizaje forzoso en el desierto.
La mera pregunta de cómo he pasado la noche, me pone furioso, porque mis pensamientos están proyectados hacia adelante; estoy acostumbrado a mirar hacia el futuro y no hacia el pasado; a hacer planes. Caricias por la noche, bueno; pero caricias por la mañana me parecen insoportables, y más de tres o cuatro días de vivir con una mujer, francamente, creo que son el principio de la hipocresía. Los sentimientos a primera hora de la mañana, no hay hombre que los resista. Prefiero fregar platos.

Walter Faber es una persona absolutamente racionalista, un ingeniero para quien no cuentan las emociones. De manera que, en vez de angustiarse por su suerte, se limita a jugar al ajedrez a la sombra del aparato mientras espera la llegada del equipo de rescate. Y allí trabará relación con su vecino de asiento, que resulta ser hermano de un amigo de juventud.

En aquella época, la novia de Faber, embarazada, se había negado a casarse con él, debido a su fría reacción cuando le comunicó la noticia. Por el contrario, terminó casándose con el amigo. Tras volver sano y salvo decide visitarle, sólo para encontrarse con su reciente suicidio.

Más tarde conoce a una atrayente joven, a quien propone acompañar hasta Grecia, donde vive su madre. Algo le está ocurriendo, algo que no acierta a explicarse. A pesar de la diferencia de edad incluso piensa en el matrimonio. Y por azares del destino, la madre resulta ser esa antigua novia. ¿De verdad ha tenido su vida hasta ese momento la lógica mecánica y acerada que él tanto adora? ¿Va a tenerla en el futuro? De forma resumida, hasta aquí puedo contar.

Venga, id corriendo a leerlo.
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2 comentarios:

Menda dijo...

Contigo y tus sugerencia literarias, me veo pidiendo en una esquina, sin duda.............si es que siempre estáis recomendando cosas, coñe........

Espérame en Siberia dijo...

Jajaja, yo me le uno. Tampoco aguantaría vivir con el mismo hombre más de cuatro días, sería una hipocrecía de mi parte decir lo contrario.

Pinta a ser buen libro, lo anotaré en mi lista, my love.

Un muy fuerte abrazo.