martes, 14 de julio de 2009

Los vikingos

Los vikingos tienen fama de gamberros, es cierto, pero en nuestro idioma no consta su nombre como insulto, al contrario que el de otros pueblos como los vándalos o los cafres.

Y eso que desembarcaron varias veces en las costas astures y gallegas. Lo que pasa es que aquí los aborígenes tampoco eran muy finolis en el trato social, y les quemaban los barcos a la menor ocasión.

Así que siguieron camino por Portugal, haciendo fonda en Lisboa, y no olvidaron remontar el Guadalquivir para visitar Sevilla.

Más tarde volvieron a subir con prisas y llegaron a Pamplona, donde capturaron al rey García I Íñiguez, que tuvo que pagar rescate. Pero es inverosímil que se inaugurase así la costumbre de correr delante de los astados, ya que los cascos vikingos en realidad no llevaban cuernos.
A pesar del impacto psíquico inmediato, indudable y traumático, que causaron sobre los monjes, la «Edad de los vikingos» empezó lentamente y con muchas cautelas: una primera fase de aproximación, de unos cincuenta años, antes de que se iniciasen los asaltos más poderosos, sistemáticos y bien coordinados hacia el oeste. Dejando aparte los esfuerzos de los suecos en Rusia, el principal impulso procedió primero del norte, desde Noruega a las Órcadas y las Hébridas, y desde estas a Irlanda y el noroeste de Inglaterra; y, un poco más tarde, del sur, desde Dinamarca a los Países Bajos y desde allí al norte de Francia y el sudeste de Inglaterra. Los dos brazos de la tenaza toparon, según los indicios, en Dublín (851), Northumbria (868) y Cotentin, en términos moderadamente «amistosos».

Los vikingos, de Paddy Griffith, podría ser un comienzo para aprender sobre su vida y milagros. Aunque tampoco entra a narrar la historia escandivava en detalle, se trata de un estudio bien documentado, con un planteamiento divulgativo, acerca de las razones por las que se construyó a su alrededor el mito de ferocidad y pillaje.

He dejado hidromiel fermentando, hasta luego.
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5 comentarios:

Luís dijo...

Como siempre tu texto está repleto de referencias que a mí me dejan pegado a los títulos y músicas que propones por aquello de ir haciéndome con una cierta cultura, con un cierto nivel intelectual.
No en serio, me parece de alucine lo que nos cuentas y lo que, de verdad lo digo, nos propones.
El trozo de banda sonora es cuando menos, para dejar de hacer y detenerse en escuchar en profundidad.
Antes de irme de vacaciones pediré a la biblioteca de la que soy socio (La Casa Encendida - Caja Madrid) el volumen que recomendaste el otro día de Max Frisch "Homo Faber" por si acaso lo puedo incluir en mi maleta.
Gracias por tu recomendaciones y por esos momentos de buena, buenísima música que nos propones.
PAZ

Lola Mariné dijo...

Pues no sé...a mi esto de los vikingos nunca me ha tirado mucho.
La música, guays.

Kutxi Romero dijo...

No había escuchado la banda sonora de la película El guerrero nº 13, y te agradezco por mostrármela! Me gusto mucho y ya estoy escuchandola completa.

Abrazo grande, buen post.

Kutxi.

yoyoyo dijo...

me gusta esa banda sonora y en su momento también vickie el vikingo. Supongo que ahora me gustaría menos. Me pasa hasta con Heidi!!!

Elena dijo...

Hola! He estado echando un vistazo por tu blog y me ha gustado mucho. Siempre me han atraído los vikingos, y es una pena que prácticamente no se estudien en nuestro país. Este año dediqué una clase a hablarles a mis alumnos de 2º ESO de este fascinante pueblo, y creo que les gustó bastante. En otros países son parte muy importante de la historia, y se les conoce bastante mejor que aquí.

Por cierto, me encantaba la serie de dibujos animados. Hey hey Vickie!

Saludos