miércoles, 3 de junio de 2009

Matrimonio por interés

Eso del amor está bastante bien, reconozcámoslo. Pero llegados a asuntos de casamentería, conviene establecer unas condiciones previas para que no te toquen en suerte vagos y pretendientes de medio pelo. Hacer ciertas preguntillas, vamos. Como muestra, las que plantea Mijaíl Zóschenko:
Sólo una cosa tengo clara y son las novias que sirven al Estado. Allí no hay engaño: sueldo, clase, categoría... Pero también con ellas te puedes equivocar. Por ejemplo, a mí me gustó una. Nos echamos el ojo. Nos conocimos. Que si esto que si lo otro, ¿dónde está empleada?, le pregunto, ¿cuánto cobra? ¿Qué nivel es el suyo, qué sueldo?
–Estoy empleada en un almacén –me contesta–. Y mi nivel es tal y cual.
–Vaya –le digo–. Merci y perfecto. Usted –le digo– me gusta. Y su nivel me resulta simpático, tampoco el sueldo está mal. Presentémonos.

Zóschenko fue acusado de antipatriota y expulsado de la Unión de escritores en la Rusia stalinista. Un veto con consecuencias muy peligrosas. Sin embargo, no por ello dejó de describir el mundo que le rodeaba con espíritu jocoso. Podemos disfrutar de ese sentido del humor en Matrimonio por interés y otros relatos (1923-1955).

Se trata de una colección de situaciones esperpénticas que, según los testimonios, estaban pensadas para compartir leídas en voz alta: las desventuras amorosas tras la revolución, lo que ocurre cuando toca la lotería, las visitas al dentista del seguro, el alquiler del piso, el funcionamiento de los baños públicos, las diferencias entre los cigarrillos rusos y los extranjeros…

Todos estos y unos cuantos palos más son tocados por nuestro autor. ¿El resultado?

La recomendación de la semana.
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1 comentario:

Fermat dijo...

Llevaba mucho tiempo pensando en ponerme al día con este blog, acabo de terminar exámenes y he disfrutado un buen rato con algunos de los mensajes subidos, este de las madres casamenteras es para partirse.

No poseo un perfil muy acorde con el ámbito de este blog, tengo un trabajo alienante en una consultora informática, y me reconcilio con el mundo dedicando mi tiempo libre a estudios superiores de matemática fundamental, por el puro gusto de hacerlo. Mi mente es fundamentalmente analítica y cuadriculada, aunque intento disfrutar algunos momentos de buena música, buen cine y algún viaje que otro.

Ante todo, Mannelig es un amigo desde hace más de 30 años (uy, que se nos ven las patas de gallo...), leerle tiene un efecto balsámico y oxigenante, y prometo dejarme caer por aquí con más frecuencia a partir de ahora.

Un saludo para todos...