domingo, 28 de junio de 2009

Groucho y yo

El señor Julius, conocido fuera de su casa como Groucho Marx, escribió en 1972 su autobiografía Groucho y yo. Después de haber leído anteriormente sus Memorias de un amante sarnoso, ¿cómo no iba a adquirir este libro, con manos temblorosas, cuando me topé con él?
Unos días más tarde, recibí la invitación a una despedida de soltero que sus numerosos amigos le dedicaban. Para aquellos que no estén familiarizados con esta humillación semipública, el principal motivo de una despedida de soltero –aparte de emborracharse–, es dar a los amigos casados de la víctima la oportunidad no sólo de escapar de sus esposas por una noche, sino de pasar unas horas regocijándose ante las inminentes desdichas del pobre diablo.
(...)
Harpo y yo ideamos una treta brillante. Cada uno de nosotros llevaría una maleta, y al meternos en el ascensor nos despojaríamos de nuestros vestidos. Luego guardaríamos la ropa en la maleta. Cuando el ascensor llegara al piso donde se celebraba la reunión, las puertas se abrirían y nosotros saldríamos como Dios nos trajo al mundo y tocados con nuestros sombreros de paja, portando las maletas. Esto iba a provocar sonoras carcajadas. Además de ser divertido, causaría impresión. Apenas sí podíamos resistir la espera.

Cuando las puertas del ascensor se descorrieron, los dos bromistas hicimos nuestra entrada apoteósica. Pero algo había salido mal. En lugar de las sonoras carcajadas masculinas que habíamos previsto, tres mujeres se desmayaron y el resto empezó a llamar a gritos a la policía. Por lo visto, varias amigas de la novia daban aquella misma noche una cena en el piso superior. En nuestra precipitación, nos habíamos equivocado al oprimir el botón del ascensor.

Presas del pánico, dimos media vuelta, pero se trataba de una puerta automática y ya se había cerrado silenciosamente a nuestra espalda. Allí estábamos, atrapados. Buscamos la escalera, pero no dimos con ella. Aparentemente, algún enemigo nuestro la había hecho desaparecer. Finalmente descubrimos en un rincón una frondosa planta decorativa. Trémulos de confusión, corrimos hacia ella y nos ocultamos detrás.

Las andanzas de nuestro personaje no empezaron en la gran pantalla y ni mucho menos acabaron allí. Nacido en el seno de una amplia familia sin demasiados recursos, comenzó joven en el mundillo de la farándula, después de fracasar como chico de repartos.

Fue acumulando experiencia en teatros locales, participando en espectáculos de variedades a los que pronto se unieron sus hermanos Harpo, Chico, Zeppo y Gummo. Hasta que por fin conseguió debutar y triunfar en Broadway gracias a la financiación de un fabricante de galletas saladas, que quería ver a su amante en escena.

El dinero fluyó, abundante. Después se volatilizó, en el año 29. El cine sonoro se impuso al mudo y muchas, muchas más cosas ocurrieron: Sopa de ganso, Un día en el circo, Una noche en la ópera...
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sábado, 20 de junio de 2009

Las brigadas internacionales de Franco

Hoy toca un libro sobre la Guerra Civil.
El 12 de diciembre, el buque de carga Urundi, registrado en Alemania y con la bandera de la esvástica, echaba el ancla fuera del puerto de Galway, bajo una intensa tormenta. Un remolcador llevó a 550 voluntarios irlandeses hacia el barco, y estos tuvieron que subir con cuerdas hasta la cubierta, sufriendo el azote de la lluvia. Al menos cincuenta hombres no pudieron subir y, una vez que los otros hubieron embarcado, volvieron a la orilla. Un voluntario médico del Urundi se rompió varias costillas cuando el barco cabeceó sobre las olas mientras él atendía a irlandeses mareados. El tiempo no mejoró en todo el trayecto hasta El Ferrol. O’Duffy viajó más cómodamente en un barco que partió de Liverpool con destino a Portugal.

Las brigadas internacionales de Franco, de Christopher Othen, es una obra bastante original. Trata de aquellos extranjeros que se ofrecieron voluntarios… en el "otro lado". Tenemos como muestra a la brigada irlandesa del general O'Duffy: nada más llegar a Cáceres desde Galway, se dice que descubrieron que en España había vino, y claro, se llevaron una alegría. Al ser transferidos al frente de Madrid, se liaron a tiros contra una unidad española del mismo bando.

Poco después, en la batalla del Jarama, tuvieron dos bajas, en una acción que el periódico Irish Independent describió como heroica. Como consecuencia, casi se amotinaron, negándose a volver a combatir al día siguiente por considerarlo poco útil y peligroso. De ahí pasaron directos a la retaguardia.

También se relatan las andanzas y motivaciones de varios aventureros británicos, de fascistas rumanos, belgas o franceses, exiliados rusos del antiguo ejército zarista, trescientos argentinos, siete mexicanos, cinco chilenos y un peruano. Ah, también un actor finlandés. Como indicaba al principio, un libro curioso, ameno y documentado.
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martes, 16 de junio de 2009

Canciones de Beuern

Beuern es una abadía alemana donde se encontraron unos manuscritos con canciones de monjes medievales, los goliardos. Estos traviesillos hombres santos recorrían Europa en plan mendicante, a la que salta, y su filosofía de la existencia se resume así: Istud vinum, bonum vinum, vinum generosum, reddit vinum curialem, probum animosum.

Para que luego se diga que el clero es aburrido. Los Carmina Burana se dividen en varios grupos, según los aspectos que tratan: los gulatorum et potatorum, los amatoria, los moralia et divina, etc. La investigación musicológica consiguió reconstruir las melodías anotadas, si bien, al no existir indicaciones de ritmo o instrumentación, cada grupo que las toca hoy en día lo hace de acuerdo con sus propias propuestas.

Hasta aquí la brevísima historia de los originales. Pero no son estos quizá los más famosos. En los años treinta del pasado siglo, el compositor Carl Orff se topó con las letras y pensó que sería una buena idea crear algo moderno con ellas, una "cantata escénica".

Fortuna imperatrix mundi, el comienzo, se dedica a glosar las vicisitudes de la fortuna y el azar. A continuación, Primo vere elogia la alegría que se siente al despertar la primavera, cuando la sangre bulle. Luego viene In taberna: sin más comentarios.

Cour d'amours dulcifica ligeramente el desmadre, lo hace más delicado, tierno, romántico, del tipo oh, gentil doncella de mis entretelas, permitid que este indigno admirador bese el camino que pisáis, vuestros delicados pies, muá, muá, vuestros finos tobillos, muá, muá, las rodillas, mmmmmm...

Y todo termina de nuevo con el tema de la fortuna, que como la rueda de la vida, se repite de forma circular.

Un ejemplo de su amplia difusión lo tenemos en la banda sonora de la película Excalibur, cuando Perceval le lleva el Grial al rey Arturo y este decide cabalgar por última vez junto a los caballeros que aún le son fieles.

Y nada más, queridos oyentes. Si no hubiera amatoria a la vista, por lo menos que no falten los gulatorum. Hasta la próxima.



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miércoles, 3 de junio de 2009

Matrimonio por interés

Eso del amor está bastante bien, reconozcámoslo. Pero llegados a asuntos de casamentería, conviene establecer unas condiciones previas para que no te toquen en suerte vagos y pretendientes de medio pelo. Hacer ciertas preguntillas, vamos. Como muestra, las que plantea Mijaíl Zóschenko:
Sólo una cosa tengo clara y son las novias que sirven al Estado. Allí no hay engaño: sueldo, clase, categoría... Pero también con ellas te puedes equivocar. Por ejemplo, a mí me gustó una. Nos echamos el ojo. Nos conocimos. Que si esto que si lo otro, ¿dónde está empleada?, le pregunto, ¿cuánto cobra? ¿Qué nivel es el suyo, qué sueldo?
–Estoy empleada en un almacén –me contesta–. Y mi nivel es tal y cual.
–Vaya –le digo–. Merci y perfecto. Usted –le digo– me gusta. Y su nivel me resulta simpático, tampoco el sueldo está mal. Presentémonos.

Zóschenko fue acusado de antipatriota y expulsado de la Unión de escritores en la Rusia stalinista. Un veto con consecuencias muy peligrosas. Sin embargo, no por ello dejó de describir el mundo que le rodeaba con espíritu jocoso. Podemos disfrutar de ese sentido del humor en Matrimonio por interés y otros relatos (1923-1955).

Se trata de una colección de situaciones esperpénticas que, según los testimonios, estaban pensadas para compartir leídas en voz alta: las desventuras amorosas tras la revolución, lo que ocurre cuando toca la lotería, las visitas al dentista del seguro, el alquiler del piso, el funcionamiento de los baños públicos, las diferencias entre los cigarrillos rusos y los extranjeros…

Todos estos y unos cuantos palos más son tocados por nuestro autor. ¿El resultado?

La recomendación de la semana.
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