domingo, 10 de mayo de 2009

Los ucranianos

A la hora de comunicarse por esos mundos, si los conocimientos del idioma son limitados conviene juntarse con un buen intérprete, que refleje fielmente nuestras palabras. No obstante, otras veces es mejor hacer traducciones "libres"...
–Pérez Arana, de Marca. Hablando de fútbol, ¿es cierto que antes de meterse en esta aventura intentó hacerse con la presidencia de la Real?
–Lo niego rotundamente. En cualquier caso, aquí hemos venido a hablar de la trainera representativa de la ciudad, por lo que os ruego que os ciñáis a este tema.
–Ésta va dirigida a Myjaylo, pero puede contestar cualquiera de sus compatriotas. ¿Qué les han parecido San Sebastián, nuestros modos de vida, el paisaje y la gastronomía, seguramente tan distintos a los de ustedes?

Tras la traducción de Olga, contesto Myjaylo en ucraniano:
–La ciudad está bien pero nos cuesta dormir por el ruido. El ayuntamiento debería controlar más a las motos y a los bares. La comida es buena, aunque no tenemos costumbre de pescado.
Olga tradujo:
–Dice que les encanta San Sebastián, una ciudad llena de animación y bullicio. En cuanto a la comida, dice que es excelente y que se están acostumbrando bien al pescado.

José Mari Irizar a Olga:
–Pregúntele por sus compañeros vascos de la trainera. ¿Dan la talla? –se dio cuenta de que Olga podía malinterpretar esta última palabra–. Quiero decir si su nivel deportivo es similar al de ellos.
Respuesta de Andrei:
–Personalmente nos llevamos bien. En lo deportivo, ellos están habituados a remar en el mar, pero nosotros desarrollamos mucha más potencia. Cuando nos acostumbremos a las olas, no habrá color.
Traducción de Olga:
–La relación personal enre los dos grupos es magnífica. Nuestros estilos son diferentes pero vamos aprendiendo unos de otros. Esperamos superarles en la próxima temporada.

Los ucranianos, de Rafael Aguirre, es un ejercicio de fino humor. Un empresario del sector de la construcción, con más tentáculos que un calamar, decide que ya es hora de hacerse un nombre público para aprovechar su fortuna. Para ello lanza una iniciativa rompedora en el proceloso mundo de... las regatas de traineras del Cantábrico. Contratará a los mejores remeros, todos ellos medallistas olímpicos por equipos, y los entrenará para que compitan por San Sebastián (junto con tres vascos, por el tema de la imagen). Esos ejemplares de hercúlea constitución física se encuentran en Ucrania, de manera que organiza su traslado a la ciudad donostiarra, acompañados de novias y bagajes, mientras él se mueve para que el proyecto se convierta en algo grande, capaz de despertar esperanzas, de devolver a la hermosa ciudad algo de lo que ha recibido de ella durante su exitosa carrera profesional. Y quizá, sólo quizá, iniciar una nueva carrera de forma altruista. ¿Presidente de la Real Sociedad? ¿Alcalde?...

Veremos en esta novela los tejemanejes de la política, de los negocios que se cierran en cotos de caza, de los arreglillos con sindicatos o ecologistas, del deporte y de la vida familiar del protagonista. También veremos a uno de los componentes del equipo convertirse en estrella de un culebrón televisivo, a otros abrir un restaurante de su cocina típica o, dada su buena planta, disfrutar de un éxito palpable con las jóvenes (y no tan jóvenes) guipuzcoanas. Y es que al final, sólo hay dos idiomas con los que no se hace el ridículo: el del dinero y el del amor. Bueno, algunas veces sí...

Pues eso, recomendado con simpatía.
Share to Facebook Share to Twitter Email This Pin This Share on Google Plus Share on Tumblr
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

2 comentarios:

yoyoyo dijo...

yo me quedé en el caserío de Guridi, bueno... realmente me hubiese gustado quedarme en un caserío de por allá arriba aunque no conociese al dueño.

La semana pasada tuvimos una hablando de "caer en nuestras redes" y con los steering que uno convirtió en stealing... divertido, divertido. es lo que tienen los idiomas!

Menda dijo...

Me acabo de acordar de un chiste de regatas..........y estoy descojonciada viva, ajjajajajaj ( perdón)...