sábado, 11 de abril de 2009

Comienzo de un viaje

Había algo turbador cada vez que mi mirada se detenía en ella.

Pero no podía evitarlo.

La desconocida se volvía de vez en cuando. Sus ojos eran verdes, con los tonos de un bosque primigenio y profundo.

Avanzábamos lentamente. Más adelante, la fila de facturación del aeropuerto se bifurcaba y amenazaba con separarnos.

Ella hablaba por teléfono. Yo palpé el bolsillo interior de la americana para asegurarme de que todo seguía allí: billetes, pasaporte, hoteles, itinerarios...

Agapia, Sucevita, Voronet, el desfiladero de Cheile Bicaz...

Apenas había dormido. Cerré los párpados un momento.

De repente, dejé de escuchar su voz. Los abrí de nuevo, intenté dar un paso hacia el mostrador y…

No pude moverme.

Era ella quien me observaba ahora fijamente. Se me aceleró la respiración.

Las venas del cuello empezaron a latir con fuerza.

Fue entonces cuando lo entendí todo. Sus pupilas se dirigieron a ese punto palpitante, se hicieron más pequeñas y, entreabriéndolos, se humedeció el borde de los finos labios.

Por mi cabeza pasaron todavía los nombres de algunos lugares adonde me dirigía. Ardían como un hierro candente: Brasov, Bistrita, el Paso Borgo...

Transilvania.



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4 comentarios:

Luís dijo...

Como cada vez que paso por tu espacio me sorprendes con tu habilidad y buen hacer.
Una historia fantástica y "vampiresca" del todo.
Eres un artista con las letras y las frases bien construidas.
PAZ

Menda dijo...

Y encima con esa música.......Brrrrrr.
Ya se te echaba de menos.....

Lola Mariné dijo...

Estupendo relato, nada que envidiar a Stoker, jeje...
Saludos.

yoyoyo dijo...

Bonita forma de contar un viaje. Mira que hace años que nos conocemos y no dejas de sorprenderme. Besos