miércoles, 25 de marzo de 2009

El Kama Sutra de la oficina

Me pregunta una compañera de trabajo si estoy enfadado. Con extrañeza, levanto la mirada del monitor. ¿Es que acaso se me ve mustio, ojeroso, falto de vitamina D? ¡Ah, no, no puede ser! ¡Pero si ya es primavera! ¡Esto tiene que bullir con la llamada de la vida, con el grito de la jungla, con las flores abriéndose exuberantes, preludio de jugosos frutos, con los perfumes de la naturaleza inundando las pituitarias...!

Mientras tanto, me viene a las mientes una referencia literaria: el Kama Sutra de la oficina, de Julianne Balmain.
El pretendiente aprendiz debería aprovechar cualquier excusa, por trillada que sea, para iniciar una incursión en otro departamento, de igual manera que deben cultivarse los contactos con los de Ventas, Publicidad y Desarrollo Comercial, con la esperanza de ser invitado a un viaje profesional. Con frecuencia, los departamentos de Ventas y Publicidad producen amantes de gran pericia, debido quizás a lo extravertido de las personalidades que, de ordinario, allí se encuentran. No obstante, son pocos los hombres y mujeres que le han quitado la piel a la papaya madura con alguien de dichos departamentos sin que el resto de la empresa y, a menudo, los medios de comunicación del gremio, hayan tenido noticia del hecho. En su lugar, los que buscan discreción se dirigen a los oscuros pasillos y destartaladas oficinas de los departamentos de Investigación y Desarrollo, donde muchas almas tímidas, pero apasionadas, aguardan a ser descubiertas. Entre el resto de departamentos dignos de exploración, cabe incluir a los de Diseño, Creación y Editorial (amantes exuberantes, expertos en las artes avanzadas de la promiscuidad); Financiero (corazones enclaustrados, anhelantes de libertad); Atención al cliente (seductores cachondos, diestros en relación telefónica e internáutica); Apoyo tecnológico (brujos del sexo, predispuestos a las prácticas ocultas), y Relaciones Públicas (incitadores al sadomasoquismo de grado medio a avanzado). Hay que evitar por completo los departamentos Jurídico, de Recursos Humanos, de Logística y de Explotación, aun en casos de encaprichamiento mutuo apasionado. Los hábitos burocráticos y litigiosos de dichas áreas han conducido a numerosos episodios de frigidez que, en algunos casos, se han prolongado durante décadas.

¿Qué pasa? ¿Es que nadie conoce las inmensas posibilidades de la fotocopiadora o el ascensor?

¿Y qué decir del ratón, ese invento multiusos, o los sujetapapeles en el lóbulo de la oreja?

¿Y la danza de las mil notas adhesivas?

Tampoco es que llegue a desternillante, pero en fin, es bastante simpático el librillo este. Sobre todo, nos debería servir para ser humildes, para recordarnos que nuestra sabiduría es siempre limitada y conviene aprender algo nuevo cada día.

Venga, no os quedéis ahí como pasmarotes, que la primavera fluya también por vuestras venas.
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4 comentarios:

Menda dijo...

El Kamasutra en la oficina?
Por Dios!!!! no puedo con esto, que soy menor y estamos en horario infantil.........

Lola Mariné dijo...

Y yo que creía que trabajar en una oficina era aburrido...

Luís dijo...

He trabajado durante cuarenta y muchos años en una misma empresa aunque con cambios de negociado y en cualquier lugar hay un poco de todo, pero todo se repite en cualquier lado.
Ahora que me jubilé me dedico a ponerme cada mañana una gabardina y me voy al parque por si acaso puedo...
PAZ

Martikka dijo...

Pues con el día que hace hoy (nublado, lluvioso), creo que me quedo aquí un rato, leyendo tus entradas!