lunes, 19 de enero de 2009

La máscara de hierro

Resulta que los tres mosqueteros vivieron de verdad. Y por supuesto el cuarto, el más importante, D'Artagnan. Y que Alejandro Dumas "sólo" noveló sus aventuras. Es la tesis que Roger Macdonald mantiene en La máscara de hierro. Con abundantes referencias documentales, va entretejiendo uno de los volúmenes de historia más curiosos que he disfrutado últimamente.
Transcurrido prácticamente un año, D'Artagnan empezó a desesperarse pensando que nunca alcanzaría la meta de convertirse en mosquetero cuando, por una vez en su vida, las actividades amorosas jugaron a su favor. Tanto D'Artagnan como su comandante, Des Essarts, pretendían en París a la misma mujer, una antigua monja. Des Essarts, que quería deshacerse de D'Artagnan, lo trasladó al cuerpo de mosqueteros como parte de la guardia personal de Gastón, duque de Orleans, que estaba a punto de partir para asumir el mando de la campaña de Flandes.

Así pues, este espadachín, Charles D'Artagnan, habría abandonado su Gascuña natal a los diecisiete años. Adoptó el apellido de su madre, de origen noble venido a menos, y en el camino a París tuvo una discusión con el conde Rosnay, agente del cardenal Richelieu. Como consecuencia le apalearon y despojaron de la carta de presentación para un paisano suyo en la capital: el capitán de los mosqueteros Jean-Arnaud du Peyrer de Trois-Villes, pronunciado Tréville.

Luego vino el encuentro fortuito con tres amiguetes: Athos (llamado Armand), Porthos (Isaac de Portau) y Aramis (Henri D'Aramitz), el duelo contra los guardias del cardenal, las intrigas en la corte, el peligroso despecho de Lucy Percy (a quien conocemos actualmente como Lady de Winter), el episodio del collar de diamantes entre la reina Ana y el duque de Buckingham...

Y si el libro se titula La máscara de hierro es por algo. El mismo Voltaire se hizo eco en uno de sus panfletos de esta leyenda: un hombre condenado a llevarla permanentemente, con dos guardias junto a él para matarlo si intentaba huir o quitársela, que pasó a lo largo de los años por las prisiones de Pignerol, Exiles, Sainte-Marguerite y la Bastilla.

La teoría más difundida hace referencia al hermano gemelo de Luis XIV, pero Macdonald expone otras posibilidades, basadas en una compleja trama de conjuras palaciegas, envenenadores, guerras en Flandes, ministros caídos en desgracia, sucesivas amantes del rey deseosas de aumentar su poder, y hasta Molière, malquisto por algunos poderosos. Al final la clave vuelve a girar alrededor de la biografía de D'Artagnan, encargado por el monarca de misiones más que delicadas "por razón de Estado". Después de dimes y diretes, ¡el hombre de la máscara de hierro resulta ser...!

Nooo, no lo digo, que si alguien quiere leer el libro no es plan de hacerle esa faena. Me recojo y un saludo a vuestras mercedes.
Share to Facebook Share to Twitter Email This Pin This Share on Google Plus Share on Tumblr
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

1 comentario:

Arwen Anne dijo...

algunos datos los sabía, pero otros me han pillado por sorpresa, lo de los tres mosqueteros lo ignoraba, ahora si que tengo ganas de que llegue en el club de lectura la hora de leer las aventuras de este cuarteto

gracias por esta informacion

besos