La balada de Iza, de Magda Szabó. Había leído previamente La puerta, de la misma autora húngara, y me pareció brillante. Pues ésta lo es incluso más, ojalá sigan traduciendo obras suyas. Se trata de una historia familiar, acerca de las relaciones entre una madre recién enviudada y su hija, una importante doctora, aderezada con la participación de su ex-marido, del nuevo pretendiente y constantes flashbacks a la vida del padre. La caracterización psicológica de dichos personajes es extraordinaria: qué sienten, qué les motiva, cómo se ven los unos a los otros... parecen de verdad reales. Y de un tema base en apariencia tan común, Szabó desarrolla una novela que no pierde interés salvo, quizá, en un final demasiado acelerado para mi gusto. Pero vamos, un nueve y medio sobre diez y libro del año.La caida de Constantinopla, 1453, de Steven Runciman. Afirmar, como lo hace el prólogo de Antony Beevor, que inspiró a Tolkien para escribir El señor de los anillos, caray, llama la atención. Un libro de historia considerado referencia sobre el tema, donde he encontrado mucha amenidad al tiempo que varias curiosidades. Así, resulta que existió en realidad el imperio de Trebisonda (o lo que es lo mismo, Trapisonda, el terrenito que ambiciona merecer Don Quijote al iniciar su vida de caballero andante). También, que entre otros grupos que participaron en la defensa de la ciudad, había una guarnición catalana, comandada por Pere Julià, que cayó en el asalto. Y que un noble castellano, don Francisco de Toledo, quien insistía en ser primo lejano del emperador por parte de la familia de los Comneno, apareció por allí a tiempo para los guantazos y acompañó a Constantino XI Paleólogo hasta el final...
Y no nos olvidemos de la austriaca Marlen Haushofer. Su descubrimiento ocurrió a través de dos novelas cortas, editadas en un único volumen: Nosotras matamos a Stella y El quinto año. En 1943 dejó los estudios en la universidad para casarse y convertirse en ama de casa. Incómoda en ese papel, empezó a escribir como evasión. Sus conflictos internos se reflejan en estos relatos; así, en el primero describe cómo una mujer llega a sentirse moralmente culpable por las aventuras de su marido, pero no se plantea reaccionar debido a la propia inercia de su vida. El segundo, por su parte, me encanta. Es muy original, la protagonista es una niña de cinco años que narra sus vivencias cotidianas en casa de sus abuelos. Cada día trae algo nuevo que aprender, y la atmósfera es más relajada, aunque esté presente un trasfondo ominoso, debido a la trágica desaparición del resto de su familia en la Segunda Guerra Mundial.En el apartado de corcheas, con el número uno indiscutible, La isla de las cabezas cortadas, música compuesta por John Debney. La película, que fue un fracaso en su estreno, me parece entretenida, pero la banda sonora es más que eso, es estupenda, le da sopas con honda a la de Piratas del Caribe, tan archipublicitada. Pasa de lo épico a lo romántico, de lo aventurero a lo lírico, de los mares abiertos a las sombrías mazmorras... ¿Cómo pude habérmela perdido hasta ahora?
En fin, nada más. Os deseo un buen año nuevo. Dong, dong, dong, dong...







